¿Cómo suprimir el ego?
Ni puedes, ni debes. Esta
afirmación probablemente choque con lo que creías hasta ahora sobre
el ego. Es normal. Si escribo este artículo es precisamente porque
observo una gran confusión al respecto en los círculos
espirituales.
¿Por qué no puedes ni debes suprimir el
ego?
Quizá ahora estés pensando que estás libre de la
lacra del ego. Quizá pienses que no estás libre, pero que tienes un
ego muy pequeño. Quizá pienses que llevas cientos de horas de
meditación para librarte de él y ahora ‘este tío me dice que
estoy haciendo el tonto’. Todos estos pensamientos nacen
precisamente en el ego.
El ego es aquella parte de
nosotros con la que nos identificamos. Sin él, no tendríamos
concepción del Yo, y por lo tanto no tendríamos concepción de la
propiedad, ni del apego, ni de nosotros mismos como individuos. Es
una parte de nosotros, tan necesaria como todas las demás.
A
consecuencia del principio hermético de correspondencia, podemos
utilizar parábolas para entender cosas que van más allá de la
comprensión sensorial, así que para explicarlo vamos a utilizar la
parábola de un coche. Podríamos darle el papel de ‘ego’ al
depósito de gasolina. Es una pieza sucia, llena de un líquido
venenoso, y es la fuente primera de toda la contaminación ambiental
que produce el coche. Siguiendo la línea de pensamiento impuesta por
el new age de ‘suprimir el ego’, podríamos pensar que es un
acierto suprimir el depósito de gasolina del coche. Si lo
hiciéramos, el coche no funcionaría. De la misma manera una persona
no podría existir como persona sin ego.
Pero entonces
¿toda esa gente que dicen que no tienen ego o que lo tienen muy
pequeño mienten?. Probablemente son víctimas de una ilusión, o
estén confundidos, claro que tienen ego. Esas personas tienen
propiedades, tienen un dinero que es suyo, un coche que es suyo, un
hogar que es suyo (el inmueble puede ser del casero o del banco, pero
el hogar es tuyo), tienen seres a los que quieren (ese amor es
simplemente un nombre que le damos al apego). Tienen, tienen, tienen,
tienen. Sin ego no hay sentido de propiedad, puesto que no hay
sentido del yo.
¿Entonces es bueno tener ego?
Tener
ego no es bueno ni malo. Es una característica del ser humano. El
new age dice que hay que suprimirlo porque cuando el ego es quien
está al mando de la persona aparecen aparecen problemas serios. Se
aprovecha de un problema que todos identificamos rápidamente para
introducir un concepto confuso y desorientarnos a todos. Cuando quien
dirige a una persona es su ego, esta persona se vuelve egoísta, cree
tener siempre razón, muestra falta de empatía, habla desde una
especie de superioridad ficticia, y en el peor de los casos se
convierte en un psicópata. Esto es lo que ocurre en una persona que
no ha evolucionado lo suficiente.
Para entenderlo, fíjate
en un niño pequeño. A partir del año y medio más o menos, y hasta
los cuatro o cinco años, el niño está desarrollando su ego. En esa
etapa parece que todo sea suyo, y que él tenga que ser el centro del
mundo. Cuando juega en el parque con otros niños coge sus juguetes y
se enfada si no se los prestan, y al mismo tiempo solo prestará los
juguetes a los que no esté prestando atención. Ese comportamiento
es absolutamente normal, y se debe principalmente a que es la etapa
en que el ego se desarrolla. El hecho de que aparezca naturalmente en
todos los niños nos dice que es una cualidad natural, no aprendida.
Y que se desarrolle a partir del año y medio, nos dice que no se
trata de un instinto primario, y por lo tanto que se puede
trabajar.
Entonces, ¿Cómo debo trabajar mi ego?. Te voy
a dar una buena noticia. Si llevas cientos de horas de meditación
para reducir tu ego, no son tiempo perdido. Simplemente has de
cambiar tu enfoque. El ego va a seguir ahí toda tu vida, así que
acéptalo, no lo puedes suprimir porque es una característica
natural. Ni lo debes suprimir porque entonces no podrías vivir en
esta sociedad. Simplemente no le dejes tomar el control de tí. Él
ha de hacer su función porque es necesaria, pero no tiene por qué
dirigir tu vida, y de hecho, no debe hacerlo porque no es su función,
salvo que tengas dos años. Todas estas horas de meditación, todo
este trabajo interno que haces, sirve, lo sepas o no, para que tomes
tus decisiones desde la razón, desde el corazón, desde el alma o
desde el espíritu, o desde el ego (hay veces en que es correcto que
él decida), según corresponda en cada momento.
Para
trabajar correctamente el ego, has de reconocer esos momentos de tu
vida en que ha tomado el mando. Es más difícil de lo que parece,
nunca me escucharás decir que la espiritualidad sea un camino fácil.
La mayoría de las veces no nos damos cuenta cuando sucede. Para esto
nos ayudará la meditación y la recapitulación. Simplemente
recuerda esos momentos en que sospechas que puede haber sido el ego
quien estaba al mando. Evócalos con tanta vividez como puedas.
Recuerda todos los detalles que seas capaz. Revive la situación en
tu mente como si fuera ahora. Sobre todo no juzgues, solo observa. Se
trata solamente de identificar el momento en que el ego ha estado al
mando. La voluntad también puede funcionar en piloto automático, y
se encargará automáticamente de hacer los ajustes necesarios en tu
personalidad, a medida que prestes atención a esos momentos en que
ha tomado el mando la parte de tí que normalmente no ha de ser el
jefe.
David Mon.
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